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La Inspección de Trabajo no avisa. Puede presentarse en cualquier momento y las consecuencias de un incumplimiento detectado en ese momento son muy distintas a las de haberlo corregido antes. Una auditoría laboral preventiva es, en esencia, lo que hace la Inspección... pero hecha por ti antes de que lleguen ellos.

¿Qué es una auditoría laboral?

Es una revisión exhaustiva del cumplimiento de la normativa laboral en una empresa. Analiza contratos, nóminas, jornadas, cotizaciones a la Seguridad Social, registros de presencia, protocolos de prevención de riesgos y mucho más. El objetivo es detectar incumplimientos antes de que lo haga la Inspección y corregirlos a tiempo.

¿Qué áreas se revisan?

  • Contratación: modalidades contractuales utilizadas, adecuación al tipo de actividad, contratos temporales que deberían ser indefinidos.
  • Nóminas: correcta aplicación del convenio colectivo, complementos salariales, horas extra, pagas extras.
  • Jornada y registro horario: desde 2019 es obligatorio el registro diario de jornada. Su ausencia o incorrección es una de las infracciones más frecuentes.
  • Cotización a la Seguridad Social: bases de cotización correctas, aplicación de bonificaciones y reducciones.
  • Prevención de riesgos laborales: evaluación de riesgos, formación de trabajadores, equipos de protección.
  • Igualdad: plan de igualdad (obligatorio para empresas de más de 50 trabajadores), protocolo frente al acoso.
  • Subcontratación: cumplimiento de obligaciones en contratas y subcontratas.

El registro horario mal llevado es actualmente una de las principales causas de sanción. Muchas empresas lo tienen implantado de forma defectuosa sin saberlo, lo que genera reclamaciones de horas extra que no esperaban.

¿Cuánto puede costar no hacer la auditoría?

Las infracciones laborales se clasifican en leves, graves y muy graves. Las sanciones pueden ir desde 60 euros para las leves hasta 225.018 euros para las muy graves. Pero el coste real va más allá de la multa: reclamaciones de trabajadores, contingencias de Seguridad Social no ingresadas, intereses y recargos.

En los casos más graves, los administradores de la empresa pueden incurrir en responsabilidad personal solidaria.

¿Cuándo es el mejor momento para hacerla?

No hay un momento malo, pero hay momentos especialmente recomendables:

  • Al inicio de la actividad o tras cambios importantes en la plantilla.
  • Cuando se produce un cambio en el convenio colectivo aplicable.
  • Antes de un proceso de venta o fusión de la empresa.
  • Tras una denuncia de un trabajador o cuando se anticipa una inspección.
  • Como revisión anual de cumplimiento normativo.

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